El cerebro es 85% agua. La función cerebral óptima depende en gran medida del agua. El agua
se encarga de mantener las señales del cerebro en marcha. Cuando la calidad del agua se ve
comprometida, las señales son cortocircuitadas. El agua apoya al ADN y es la mayor fuente de
energía. El cerebro no tiene manera de almacenar el agua y la deshidratación viene si el agua
que se pierde en un día no se reemplaza y esta deficiencia se acumula. Las células del cerebro
necesitan 2 veces más energía que otras células en el cuerpo. El agua ionizada suministra
energía. La transmisión nerviosa consume la mitad de toda la energía del cerebro (Casi el 10%
de la energía de todo el cuerpo). Si mejora la hidratación, se tiene más energía. Cuando el
cerebro está funcionando con la reserva de agua completa, funcionará a pleno rendimiento.

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